Hombre multifunción, si los hay. Capaz de ir manejando, te va diciendo cuanto falta para el destino fijado, cómo se llama el accidente geográfico que estamos transitando según IGM, te cuenta la historia del puestero que se ve allá lejos, al que lo llamó por teléfono para pedirle permiso, mientras va buscando la llave de 10 mm para ajustar el soporte del chirimbolo que guardó adentro del farol que se saca abriendo la guantera, corriendo el pitutito que hace que no se caiga el soporte del gps. Todo eso mientras te ceba un terrible mate helado con su típico gorrito Adidas color violeta.
Y si necesitas una clampetita para el transbalador delantero, pedísela en medio de alguna desolada meseta, que él tiene una.
Asi es Pampa.
Y así lo queremos.
Despues de visitar elPaso de la Muerte seguimos nuestro derrotero serrano, ahora buscando el Vado de la Trinidad, donde esperábamos bautizar a Pampa 03.
No atravesar el Paso de la Muerte nos llevó a un largo rodeo por el sur que nos hizo pasar por AZUCENA, estacion que ya habíamos visitado allá lejos en el 2011, donde el paso a nivel nos regaló el pasaje de un tren carguero larguísimo cuyo desfile en subida pude filmar completamente.
Un tren de carga a toda potencia subiendo hacia Azucena
Luego aterrizamos en el bucólico pueblo de María Ignacia (Estación VELA).
Me encantó este último pueblo; tiene una paz, una tranquilidad, una prolijidad que genera una sana envidia para los que nos toca vivir en el conurbano bonaerense.
Era la hora de la siesta, así que casi no había nadie por la calle y como es habitual nos fuimos a visitar la estación, que por cierto está muy bien cuidada.
Andén de VELAAndén de VELAAndén de VELAEstación VELAGalpones de VELA
Cumplido el ritual ferroviario, nos abocamos a buscar cómo llegar al Vado de la Trinidad.
Si bien hasta el momento no habíamos tenido indicios de lluvias en todo el recorrido, a partir de ahora era evidente que la noche anterior había caído algún fuerte chaparrón y por lo tanto, de vez en cuando debimos sortear algunos charcos, que se iban incrementando a medida que os acercábamos al cauce del Arroyo de los Huesos, el cual nos proporcionaría el vado de la Trinidad. Se me instaló la duda si iba a ser practicable pero no le iba a aflojar…
En los últimos metros de aproximación, obviamente un bajo inundable, la huella se volvió resbaladiza y probé con éxito el modo «resbaladizo» del control de tracción de Pampa 03.
Y apareció el vado: era bastante ancho y con mucha correntada, lo suficiente para envalentonarme y poner a prueba la chata. Así que por primera vez puse la 4×4 baja con el bloqueo y me mandé. Tenía casi medio metro de profundidad pero el piso era muy firme, pero lo supe mientras estaba cruzando.
Por supuesto que pasamos sin problemas y Pampa 03 tuvo su bautismo acuático. Tiene que ir aprendiendo…
Vado de la TrinidadVado de la TrinidadSalida del vado de la TrinidadVado de la Trinidad
Después de este evento , solo quedó regresar pasando por Pablo Acosta y por Boca de las Sierras. Un excelente recorrido en sólo dos días.
Después de pasar la tarde anterior en la laguna LA BRAVA y sabiendo que teníamos gasoil para volver tranquilos a casa, nos dispusimos a pasear por las serranías de Balcarce y Tandil, buscando lugares poco visitados.
El primer objetivo era terminar de rodear la laguna La Brava por una huella precaria por el oeste. Años atrás habíamos intentado desde el extremo sur, después de unas lluvias y se nos había negado por el barro; ahora lo intentamos desde el norte y también se nos frustró porque un grueso árbol caído impedía el paso, La tercera será la vencida…
La huella oeste de La BravaEl árbol caído que nos interceptó
Reculamos hacia la RN226 y a la altura de una gran curva a la derecha nos metimos por un camino de tierra para «ahorrar camino» rumbo a Balcarce, adonde ingresamos por sus fondos, donde está la subestación eléctrica.
Cruzamos todo Balcarce, confirmando la excelente decisión de ir a Vidal a buscar combustible porque todas las estaciones de servicio estaban cerradas.
Le apuntamos a un camino vecinal más o menos transitado, que creo que era la vieja ruta 226 hasta que la asfaltaron y por supuesto rectificaron, con vistas muy pintorescas de las serranías, con el objetivo de conocer el paraje DOS NACIONES, que siempre había visto en los carteles de la ruta y sabía de un viejo almacén de campo en actividad que me había comentado Susana Gioacchini, de Truenotour.
El camino era bastante intricado con muchas curvas y con suaves subidas y bajadas que daba gusto manejar, disfrutando de las sierras y de los campos cultivados.
Prolijos cultivos y sierras de BalcarceCaminos que invitan a pasearHermosos paisajes serranosUn lavadero de animales abandonadoAfloramientos rocosos en las cultivosBucólicos caminos serranos
Llegamos al almacén, con un viejísimo surtidor en la puerta y nos adentramos a curiosear: al atravesar la puerta, fue como si hubiéramos cruzado un portal en el tiempo entre dos épocas.
La sensación de fresco del interior contrastaba con el calor de afuera haciendo claras las dos situaciones; dentro, las altas estanterías centenarias llenas de artículos viejos destacando el orden perfecto de las botellas de muchas bebidas que no existen más, un piso de mosaicos con un particular dibujo impecable, una vieja máquina para moler café, las baúles de artículos que se vendían sueltos, el mostrador original y muchas cosas antiguas por doquier, te sitúan por un momento en el siglo pasado.
Destacamos la amabilidad de la dueña que nos atendió con una sonrisa como si fuéramos clientes habituales pese a que sólo estábamos curioseando.
Por supuesto le preguntamos por el llamativo nombre de DOS NACIONES y nos contó se debe que los fundadores fueron un italiano y un español, allá por el 1900.
No necesitábamos nada, pero compramos algo para ser partícipes de esa postal del pasado.
Un viejísimo surtidor frente al almacénCentenaria moledora de café y estanteríasBotellas de muchos años prolijamente ordenadasBanderas que recuerdan el origen del almacénAntigua publicidad de Goodyear
Seguimos camino rumbo a otro punto llamativo que había encontrado en los mapas: EL PASO DE LA MUERTE.
Por supuesto es un pomposo nombre de un tramo de traza de un camino vecinal que cruza el arroyo Las Chicas (el curso de agua que origina cerca de Ayacucho el CANAL 5, objeto de una entrada anterior) y que por lo que había investigado, sólo era transitado en bicicletas y en motos. Sabía que sería difícil, más con la chata nueva, pero nos íbamos a asomar a verlo y por qué no, intentarlo.
Otra vez intricados y sinuosos caminos con muchos rodeos de campos, con vistas a las sierras de Balcarce atrás y a las de Tandil adelante, por paisajes muy bonitos, con varios pequeños vados que indicaban lo que se venía…
Los caminos se hicieron menos transitadosPero cada vez mas lindosUn vadeito para humedecer las patitasMas hermosas huellas vecinales
A mil metros del Paso de la Muerte, después de un par de kilómetros por una huella imperceptible, llegaron las piedras y el inicio de una senda para motos y bicicletas, a lo sumo. En realidad se podía seguir con cuidado, pero preferimos ir a ver si era factible este «tenebroso» paso antes de seguir adelante con la chata.
Hicimos una larga caminata, con un fuerte viento que peinaba los trigales, hasta llegar al arroyo Las Chilcas y su Paso de la Muerte. Nada que ver el nombre con el lugar ya que se trata de un hermoso arroyo serrano, con árboles que invitan a un picnic.
Trigales jugando con el viento
La conclusión es que el paso es practicable aunque hay que andar con mucho cuidado y tal vez haya que trabajar un poco para acomodar algunas piedras para cruzar el arroyo Las Chilcas.
Llegar desde donde dejamos la chata hasta acá también es posible. La duda vino por la continuación del otro lado que, para empezar tiene una fuerte pendiente para salir del arroyo y luego, hasta el primer camino visible en Earth Google había cuatro o cinco kilómetros de los cuales no teníamos idea de obstáculos y fundamente alambrados. Sin duda en otra oportunidad trataremos de ingresar por este otro lado, sabiendo que luego del cruce hay salida. ¨Puede ser una linda expedición.
Hasta acá huellas de autos
«Camino» largo que baja y se pierde…
El Paso de la Muerte desde lejosLlegando al Paso de la MuerteHermosa arboleda sobre el arroyoLa zona del pasoEl paso de la Muerte no es tan tenebroso…La salida hacia el oeste es por ese pedreroTranquilo arroyo Las Chilcas
El recorrido hasta Dos naciones y al Paso de la Muerte
Satisfechos con el Paso de la Muerte, seguimos en busca del Vado de la Trinidad, en las cercanías de Pablo Acosta, sobre el arroyo de los Huesos.
Después de haber gozado de la misteriosa CALFUCURÁ, fruto de la decisión de arriesgar el paseo del día siguiente si no conseguíamos reponer gasoil, desandamos el camino a NAHUEL RUCA, mientras escuchábamos por la radio AM que las estaciones de servicio de Mar del Plata eran un caos por largas colas para despachar racionadamente unos pocos litros de combustible. Sabía que en Vivoratá no hay estación de servicio así que las únicas opciones reales eran Coronel Vidal o Balcarce; en caso negativo, el paseo de mañana sería volver directo a casa y archivar los planes del sábado.
Le apuntamos a Coronel Vidal con pocas esperanzas, después de la experiencias de Dolores y Madariaga. Sin embargo, una Axion en el centro de Vidal no sólo estaba despachando, sino que casi no había cola y lo mejor, sin restricciones. Zafamos, podíamos seguir haciendo kilómetros mañana!!!!
Tomamos la RP55 y a mitad camino entre Vidal y Balcarce, nos descolgamos por un camino de tierra que le apuntaba casi recto a la Laguna La Brava, pasando por el Paraje La Brava, el cual desconocía.
Paraje LA BRAVAViejo almacén de Ramos Generales del parajeCamino a Laguna La BravaHermosa postal serrana
Al llegar a la RN226, nos dimos una vuelta por la pintoresca villa residencial Laguna La Brava, caracterizada por el particular diseño curvo de sus calles y sus frondosas arboledas.
Teníamos reserva en unas cabañas fuera del ejido urbano, las cuales nos costó encontrar desde la RN226, ya que no están señalizadas.
El complejo se lama PIEDRA NARANJA y la verdad que es un oasis en el medio de las sierras: no solo es hermoso el paisaje y muy confortables las cabañas, sino que además no hay conexión de internet y apenas si de vez en cuando se encuentra señal de celular. Ideal para descansar desconectados del mundo.
Como era temprano, después de acomodarnos en la cabaña y tomarnos unos mates con vista a la laguna, salimos a caminar por un sendero que primero bordea la laguna y luego comienza a subir al cerro sobre cuyas laderas está el complejo. Cuando comenzó a anochecer, casi llegamos a la cima del cerro y el sendero continuaba, quien sabe adonde lleva.
Laguna y Villa LA BRAVALaguna y Villa LA BRAVADescansando en la cabañaLa senda por la que hicimos una horita de caminataEl paisaje a medida que subíamosLa estábamos pasando bienLa vista desde el punto más alto que logramos
Sacamos unas fotos y nos volvimos, llegando justo para el pollo al disco que nos habían prometido para la cena. Una hermosa noche estrellada coronó nuestro primer día de paseo.
Atardecer en La BravaYa de noche , a lo lejos las luces de la villaTremendo cielo!
Mañana investigaríamos algunos lugares poco conocidos de Balcarce y Tandil, empezando por el Paso de la Muerte…
Salimos de NAHUEL RUCA rodeando el cuadro de la estación para terminar de conocer el paraje, pasando frente a la escuela.
Por un poco transitado camino paralelo a lo que fue el terraplén ferroviario, nos fuimos acercando a través de entretenidos diecinueve kilómetros de arboledas y pastizales.
Polvorienta huella costeando las «vías»
Al llegar al lugar donde el GPS nos indicaba CALFUCURA, encontramos un espeso y tupido bosque que escondía completamente las instalaciones ferroviarias en el supuesto que existiesen todavía.
Realmente daba la impresión que nos habíamos equivocado de sitio, ya que recordaba haber visto alguna foto en internet del estilo de Nahuel Ruca.
CALFUCURÁ está metida en ese tupido monte
Dejé la chata al cuidado de Adriana y me interné en la vegetación para ver si encontraba algo.
Después de unos casi cincuenta metros de andar agachado esquivando ramas y pastizales apareció el galpón, increíblemente oculto desde el camino. Muy lejos no podía estar la estación pero todavía no se la veía.
Impecable el galpónImpecable el galpónLa espesa vegetación que rodea CALFUCURÁ
Seguí adelante con cada vez más dificultad porque se sumaron unos arbustos espinosos y no quedó otro remedio que seguir un caminito de animales que no sabía adonde me llevaría.
Pero todo tiene su premio y la estación apareció por fin, completamente cubierta por vegetación y árboles caídos. Está vandalizada, pero no tanto ya que, como les vengo diciendo no está a la vista de depredares ocasionales.
El lugar es muy interesante porque al estar tan aislado parece que uno está en otro mundo.
Ahí adentro estaba la estación…Después de mucho «sufrir», apareció!Completamente tragada por la vegetaciónUn poco de leña en el andénMedio difícil subir a un tren en esa maraña de ramasNomenclador oeste, algo se puede leer aún
Hice un rápido recorrido corroborando que al menos existe un nomenclador y por detrás encontré una huella que tal vez permita llegar desde el otro lado del cuadro.
No me quedé mucho más porque seguramente Adriana estaría preocupada por mi silencio de radio y además tenía que volver para que ella la viera.
De nuevo hice el tortuoso regreso y por supuesto que no pude reproducir por donde había llegado y terminé saliendo bastante alejado de donde estaba Adriana.
Antes de hacerla pasar por todo el ramaje, decidí probar por el otro lado del cuadro y entonces un «paso a nivel» con una tenue huella permitía cruzar las «vías» y luego retrocedía hacia la estación.
La huella que permitió arrimar un poco más
Bueno, desde acá tampoco se la veía pero parecía ser menos espesa la vegetación, así que estacionamos mas o menos enfrente y cruzamos un alambrado rumbo al edificio. De este lado no fue tan difícil llegar y ahora nos abocamos a relevar más detalles.
Empezamos por buscar el nomenclador norte, recorriendo el otrora larguísimo anden pero sólo hallamos restos de las columnas. Entre las malezas ahora apareció el tanque metálico de agua, sorprendentemente oculto pese a su tamaño.
Esto es el andén: un bosque!Poste del nomenclador este en pieLa otra pata, caída en el sueloEl viejo tanque de agua metálico
También pudimos ver que al menos había tres vías de desvío, lo que muestra que era una estación destinada a mucho movimiento de trenes de carga.
Volvimos a ver el edificio que, aún vandalizado, conserva muchos detalles de interés.
El andénUna puerta al andénDivirtiéndonosLa boletería no está…NomencladorParejita feliz!
Valió la pena arriesgar a quedarnos sin gasoil y recortar el paseo del día siguiente.
Realmente visitar este lugar es una experiencia única para apreciar el poder de la naturaleza para retomar el control que alguna vez le arrebató el hombre cuando el camino de hierro se aventuró por aquí.
Veremos como seguimos en función de la reposición de combustible, por ahora nos vamos hacia la laguna La Brava.
Continuando con la «puesta en servicio» de Pampa 03 y con nuestra adaptación a ella, ahora encaramos una vuelta un poco más larga para que duerma una noche afuera y le sienta el gusto no sólo a los caminos de tierra sino también a los caminos de ripio y piedra de las sierras de Balcarce y Tandil más un interesante vadeo que saqué de la manga buscando en los mapas.
Hay que irla acostumbrando al futuro que indudablemente se le vendrá encima, más allá que Pampa 02 no le va a dar espacio para las difíciles.
En resumen, esta vez nos dirigimos primero hacia la costa por la RN11 para visitar dos esquivas e interesantes estaciones abandonadas del ramal Guido-Vivoratá como son NAHUEL RUCA y CALFUCURÁ, para luego alojarnos y pasar la noche en la laguna LA BRAVA.
Al día siguiente nos internamos por caminos y huellas serranas de Balcarce y Tandil para descubrir el PASO de LA MUERTE, conocer el paraje DOS NACIONES y por último atravesar el VADO DE LA TRINIDAD cerca de la pintoresca BOCA DE LAS SIERRAS y volver a casa por la RN03 totalizado más de 1000 km.
Salimos temprano de casa y tomamos la Autovía 2 hasta Dolores donde nos dimos cuenta que todos nuestros planes podían verse interrumpidos por la falta inexplicable de combustibles. Ninguna estación de servicio hasta allí vendía gasoil premiun y por las dudas, donde pudimos le metimos unos litros de gasoil común con mucho dolor a la pobre Ranger nueva, para por lo menos asegurar el regreso a casa desde La Brava, si se pudría todo.
Nos desviamos en Dolores por la RP63 y después tomamos la Autovía 11 con la intención de entrarle por la retaguardia a estas dos estaciones antes mencionadas. Comprobamos lo correcto de cargarle algo de gasoil «inadecuado» previamente ya que en General Madariaga ni siquiera había gasoil del común y por la radio decían que en Mar del Plata lo poco que se conseguía era con interminables colas.
Desde Madariaga empezamos a recalcular para recorrer las menores distancias y abandonamos la RP11 cortando por camino por tierra pasando por JUANCHO y retomándola ya cerca de la albúfera de Mar Chiquita.
Juancho de lejosJuancho de cerca
Desde allí la idea era acceder directamente a CALFUCURÁ siguiendo la margen sur del canal 5 pero una tranquera cerrada nos vedó el paso y cambiamos los planes yendo primero a NAHUEL RUCA, lo que implicaba extender bastante el kilometraje previsto peligrando aún más el regreso por la falta de combustible
El acceso a NAHUEL RUCA desde la RP11 es muy sencillo ya que un ancho camino de 12 kilómetros te deposita exactamente en la estación.
La estación, por supuesto abandonada y sin servicio desde hace muchos años, fue declarada monumento histórico y presenta algunos signos de que sufre voluntad de restauración, ya que por ejemplo le están colocando unas nuevas rejas al edificio y hay instalados unos paneles solares próximos a una construcción más pequeña que parece ser la base de operaciones de la reconstrucción.
Si bien muestra que estuvo a la buena de Dios durante mucho tiempo y está algo deteriorada, es perfectamente recuperable. Luce orgullosa ambos nomencladores.
No hay un poblado importante a su alrededor; sólo una escuela y el casco de una importante estancia que no denota actividad. Todo es soledad…
Andén campestre sin víasViejo nomenclador y modernos paneles solaresMirando hacia VivoratáLa vieja estación en reconstrucciónDesde otro ánguloUna vista particularOtra de la estación, mirando hacia CalfucuráSanitariosAl borde del andén, estos tocones. muestran los años de abandonoHermosos detalles constructivosDesde el andén, el bucólico paisajePenélope en el andén. Esperá tranquila…La estación desde la calleEdificio auxiliar en las cercaníasGalpon de estanciaCurioso frontispicioLa soledad del paraje
El lugar está muy bueno y aprovechamos para degustar nuestra vianda de viaje a la sombra de añosos árboles mientras decidíamos si alargábamos la vuelta estirándonos hasta CALFUCURÁ en función del problema del combustible.
Decidimos arriesgar a costa de achicar la vuelta del sábado y la verdad que valió la pena…
El improvisado plan de regreso a casa nos hizo dejar la RN 205 por la RP60 con el objeto de arrimarnos a la traza del ferrocarril provincial para visitar las abandonadas estaciones de ESTRUGAMOU y EL TRIGO.
Después de atravesar completamente GENERAL ALVEAR , cruzamos la RP51 y por un «escalonado» camino de tierra muy pintoresco llegamos a la escondida estación ESTRUGAMOU, una vieja construcción abandonada pero que conserva todavía buena parte de los atributos de las instalaciones del provincial, como el típico frontispicio con las siglas FCPBA.
ESTRUGAMOU, abandonada pero en pieAndén de ESTRUGAMOUFrontispicio del FCPBALa parte trasera de ESRUGAMOU
Luego, por un ancho camino que costea por donde corrieron las vías, al caer la tarde llegamos a EL TRIGO, un paraje donde el edificio de la estación está en condiciones muy buenas de mantenimiento y que funciona como una dependencia policial. En este caso un pequeño poblado la continúa acompañando.
Entrando al predio ferroviarioPrimero se ve la parte trasera de la estaciónPredio ferroviario en perfecto estadoEL TRIGO, hoy un destacamento policialImpecable la estación, sólo le falta un trenFrontispicio de EL TRIGOArtística del andén de EL TRIGO
A partir de acá sólo quedo volver a casa, completando 750 km con la nueva Pampa 03, dejándonos un sabor muy agradable en este primer «breve» contacto: excelente andar, muy confortable, consumo muy interesante.
Después de la grata sorpresa de ISLAS, un breve trayecto de asfalto nos deposita en VALDÉS, un poblado de cierta importancia y muy pintoresco con grandes palmeras que adornan su principal avenida con boulevard, de tierra, que costea el ferrocarril.
Sábado al mediodía era un desierto total, sólo estábamos nosotros…
Hasta acá llega el asfaltoSimpático Boulevard de ValdésRecorriendo ValdésLlegando a la estación de VALDÉSUn desierto total un sábado a mediodíaPor el andén…Nomenclador de VALDESEstación VALDESFrente de estación VALDESLas vías están pero no se venUna artística del alambrado del andénPampa 03 en VALDES
AGUSTIN MOSCONI (280 habitantes) es el próximo eslabón de la cadena, al cual accedemos por un camino vecinal que costea las vías enhebrándola varias veces.
Otro pueblo desierto en la siesta del sábado, en el medio de los arenales del oeste.
Llegada a MOSCONIEstación MOSCONIEstación MOSCONIAndén de MOSCONINomenclador MOSCONIUna vieja estación de servicio del siglo pasado
Luego de un infructuoso intento de costear las vías para llegar a HUETEL, debimos recular y hacer un largo rodeo para acceder a esta estación sin pueblo, aunque con una interesante historia de una estancia homónima que aloja un palacio de los más suntuosos del país, cuyo resumen lo pueden leer AQUÍ. No intentamos siquiera visitarlo a sabiendas que es difícil, sólo pasamos por la estación.
Llegando a HUETEL desde MOSCONIAlguna dependencia de estancia HUETELEnorme galpón en la estancia HUETELLlegando a estación HUETELNomenclador de HUETELLo que queda del andén de HUETELLa estación HUETELGalpón de la estación HUETELEscuela de HUETEL
A DEL VALLE (889 habitantes) llegamos volviendo a costear a las vías por muy arenosos caminos donde nos encontramos con una población importante con instalaciones impecables. Tiene su nombre en memoria del coronel Narciso Del Valle, participó en las operaciones militares contra los aborígenes en el siglo XIX.
Arenoso camino costeando las víasAsí nos recibe DEL VALLEProlija estación de DEL VALLENomenclador de DEL VALLEPampa en la estación fotografiando a Pampa 03Otro tanque de agua de madera en DEL VALLEDEL VALLEBalanza en el andénLas vías están pero no se ven, como en todo el ramal
Por último, también costeando las vías, llegamos a final de nuestro recorrido por el ramal, al prolijo pueblo de HALE (210 habitantes)
Prolija estación HALEProlija estación HALEProlija estación HALEEl parque que rodea la estación HALE
Y así completamos lo que nos faltaba de este ramal que a partir de allí hacia el sur, desde SANTOS UNZUÉ hasta RIVERA ya lo habíamos recorrido con mi entrañable amigo Coco, hace unos años, cuando visitamos 33 estaciones de un saque.
Volvimos a la RN205 cerca de Bolívar sin planes especiales, los que inventamos mientras nos tomábamos unos mates y nos llevaron a un extraño desvío por los pagos del ferrocarril provincial.
El título engaña. No fueron varios pueblitos ni muchas islas con la que empezamos esta «breve» recorrida ferroviaria de 850 km, donde estrenamos a Pampa 03 por el centro bonaerense en algunos caminitos de tierra.
Después de llegar a Saladillo por la RN205, hicimos unos kilómetros por la RP51 hacia el norte y a poco de andar nos bajamos del asfalto y nos internamos por los arenales con la idea de recorrer el ramal ferroviario 25 de Mayo – Bolívar en el tramo que aún no conocíamos, entre ISLAS y DEL VALLE.
Pampa 03 fuera del asfalto
Deambulamos por caminos vecinales intrincados y antes de arrimarnos a ese ramal pasamos por el costado de una vieja conocida, la estación PUEBLITOS, visitada allá lejos y hace tiempo en el 2010, justo en el preciso momento que España se consagraba Campeón de Mundo de fútbol venciendo a Francia y justo también cuando se producía un eclipse solar. Momento inolvidable con los viejos amigos del Suzuki Club, que nos obligó a volver a pasar para recordarlo. AQUÍ la vieja crónica de esa visita.
El nomenclador fue reparado desde aquella vezEstá habitada y con el predio bastante bien cuidadoEstancia EL PUEBLITOLa única calle de PUEBLITOSEl viejo almacén de ramos generales que hace 13 años tenía aún carteles de antiguas propagandas. Ya no.Llegando al downtown de PUEBLITOSViejas construcciones aún quedan en pie
La estación está habitada y bastante cuidada y el lugar sigue tan despoblado y solitario como siempre. Paramos a comer unos sándwiches frente a la escuela del lugar y disfrutar del tranquilo entorno.
Bucólico lugarA comer algo..
Ya descubrieron la primer parte del título de la entrada. Mas luego continuamos contorneando campos y bañados por huellas apenas marcadas, hasta que logramos salir en las cercanías de la primera estación del ramal que pensábamos visitar: ISLAS. Acá el otro motivo del título.
ISLAS nos recibe así…
ISLAS nos sorprendió: está a la vera de la ruta asfaltada, semi oculta dentro de un monte cerrado, pero para nuestra sorpresa, llena de vida y casi con esplendor pese a que hace mucho que no circulan trenes.
Andenes de ISLAS, impecablesAndén de pasajeros, impecableNomenclador, impecableLa estación, impecableTanque de maderaTanque de maderaGruesas columnas de madera del tanque
Ocurre que un curioso y muy amable personaje, que se afincó allí después de pelear por mucho tiempo su posesión con la gente de ferrocarriles, se la puso al hombro y la transformó en un centro cultural donde se realizan eventos con regularidad. Por supuesto, vive feliz allí, desarrollando además actividades rurales en este bucólico ambiente.
Se trata de Gustavo, quien inmediatamente se acercó a nosotros al vernos estacionar y nos mostró con orgullo todas las instalaciones recuperadas restauradas con sus propias manos y nos contó interesantes historias del lugar y de las actividades que allí desarrollan, desde talleres de tejeduría hasta recitales folclóricos, pasando por peñas y otros eventos.
Con el amigo GustavoBarra del salón de eventosEscenario en el galpón de cargasHermoso cuadro realizado con lana por tejedorasInvernáculo para cultivo de verduras
Sin planearlo estuvimos allí casi una hora disfrutando de Gustavo y sus historias del lugar, el cual recomiendo visitar especialmente.
Retomamos la recorrida ya que el objetivo era rodar a Pampa 03 y los próximos pasos serían enhebrar los pueblos y estaciones que siguen hacia el oeste, empezando por VALDES hasta llegar a DEL VALLE.
Primera actividad de la mañana fue ir a visitar la casa del Chacho Peñaloza, donde fue asesinado brutalmente, después de rendirse frente al enemigo.
Fue el 12 de noviembre del año 1863 durante la presidencia de Bartolomé Mitre y luego de matarlo, exhibieron su cabeza en una pica en la plaza de Olta.
La muerte del Chacho inundó de tristeza a La Rioja, debido a que el caudillo era una figura muy popular. Cosas oscuras de la historia, que según quien la cuenta y en que contexto se la encaja, se pasa de héroe a villano y viceversa.
Homenaje al Chacho Peñaloza
La Discovery se venía quejando al pasar los cambios y finalmente se plantó. Y no hubo más caso. Mientras el resto del grupo se fue a pasear por los alrededores, de Olta, con Claudio nos abocamos a tratar de analizar el problema en la YPF de la RP76, el cual se reveló como una rotura de una selectora de plástico en la base la palanca de cambios.
La piecita de la caja que nos hizo transpirar
Una ingeniosa reparación con «Perbond» y unos rezos esotéricos a San Land Rover nos pusieron en camino nuevamente y nos encontramos con el grupo en el dique de Anzulón para iniciar la recorrida de las sierras del sur de La Rioja.
Dique de Anzulón
Primero nos dirigimos a Desiderio Tello, donde pasamos a visitar la estación ferroviaria en desuso y abandonada a su suerte, como verán en el carrusel siguiente:
Luego ya nos adentramos por las huellas y caminos de tierra por el corazón del sur de las sierras riojanas.
Era un enigma lo que había allí adentro y la intención era conocerlas en profundidad por lo que le dedicaríamos un par días para meternos en todas las sendas que aparecieran.
Subimos hacia el norte pasando por ignotos caseríos como Chelcos, Árbol Barrido, El Cerco, El Quemado, Mollaco y Nacate, disfrutando de solitarios y novedosos paisajes y angostas huellas enroscadas, sin mucha dificultad.
Huella que se interna en las sierrasTrepadas interesantes hacia El Quemado
Más fotos de este tramo en el visor:
Plaza de Chelcos
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Después de mucho deambular llegamos a la ruta que une Olta con Malanzán a la altura de Solca, habiendo completado el primer cruce sur-norte del viaje por esta zona desconocida de La Rioja.
Sobre esta ruta provincial hay formaciones rocosas muy curiosas, una suerte de Talampaya en miniatura, donde también se pueden encontrar petroglifos al costado mismo de la ruta. A la zona se la denomina Reserva Provincial Guasamayo y realmente es muy poco conocida pese a que es de muy fácil acceso.
Rio GuasamayoParada a fotearGeoformasMas geoformasParedones Geoformas perdidasLa cabeza de un puma?Otra geoformaUn marciano?Mas formaciones talampayescasNo se puede creer la falta de respeto de mucha gentePetroglifos originalesPetroglifos originales, un sol?Muchos petroglifosOtro solPetroglifos modernos…Los idiotas de siempre…
Se destaca una formación icónica, una geoforma llamada El Loro, cuyo nombre al tallado ejecutado por erosión fue muy bien elegido.
El LoroEl LoroAcá está posado el Loro
A la tardecita llegamos a Malanzan, donde nos acomodamos como pudimos y disfrutamos de una cena grupal en el único boliche tipo pizzería donde cabíamos todos.
A la mañana siguiente seguimos hasta El Portezuelo , para visitar el dique homónimo, con bajo nivel de agua.
Dique El Portezuelo
Desde allí volvimos a internarnos en el corazón de la sierra con el objetivo de llegar hasta Tuani, un caserío perdido en su interior, que era el ícono desconocido de esta parte del viaje. Pocos kilómetros después de dejar El Portezuelo atravesamos el pequeño poblado de Puluchan.
PuluchanDowntown PuluchanCapilla PuluchanFormidable casa de piedraEscuela 274 – Marcos Sastre
Seguimos recorriendo algunas huellas y cauces secos de ríos, con paisajes cada vez más agrestes e interesantes. Igualmente hay mucha población dispersa en estas sierras, corroborado por el populoso y respetable cementerio que encontramos en los alrededores de Puesto Salana, en el cual observamos muchos detalles llamativos, como por ejemplo una placa que recordaba, además de lo habitual, la hora del fallecimiento.
Huellitas perdidas entre los cerrosLa senda serpentea entre los pocos pobladoresTaperasTaperasTaperasCuriosa placa con fecha y HORA del fallecimiento
La huella a Tuani se desdibujaba y cuando conseguimos preguntarle a alguien, nos dijo que desde allí en adelante estaba abandonada porque había ocurrido un derrumbe y no se podía pasar. Nada mejor para intentar ir.
Efectivamente la huella no estaba pisada y después de unos kilómetros encontramos los restos del derrumbe. No era muy grave, corriendo una cuantas piedras con los malacates seguramente podríamos pasar. Y lo hicimos: el camino a Tuani estaba expedito, aunque aclaramos que desde el norte hay otra opción transitable.
Por un pequeño cauceSeguimos por el cauceFaldeando un cerritoPiedras pasablesHermosa huellaHermosa huellaEl derrumbePiedritas en el caminoCuadrilla de remociónCamino expeditoPasando el primeroSeguimos camino
Tuani es un caserío embutido en un angosto y bonito valle de un río seco muy pedregoso. El atractivo era investigar por qué habiendo poblaciones muy cercanas al sur, como Villa Casana, no había camino que las vinculara. Tal vez podríamos intentar algo.
Los pobladores nos explicaron que es una vieja aspiración porque los acercaría rápidamente a Chepes pero que solamente había una senda para caballos y caminantes por un vallecito paralelo al río.
TuaniTuaniTuaniPobladores de TuaniTuani
Primero lo intentamos por el río pero era muy angosto y plagado de grandes piedras, imposible para chatas. La huella peatonal, si bien al principio era accesible para vehículos, al poco de andar también se hacía imposible. Abortamos, aunque creemos que debería ser la traza a abrir en el futuro. Posiblemente motos puedan pasar.
Nos volvimos por la misma huella que habíamos recuperado del derrumbe y nos encontramos con una tumba aislada construida de material casi sobre la huella que prácticamente había que esquivar y que no habíamos visto a la ida, algo muy extraño lo pienses como lo pienses: ¿La huella estaba antes o después de la tumba? ¿ Por qué la senda le pasó tan cerca o por qué la erigieron sobre el camino? Nada pudimos averiguar, la tumba no tenía identificación alguna.
Tumba por el caminoTumba por el caminoOtra tumba por el camino
Se nos hizo de noche cerca del cementerio de Puesto Salana, donde había un excelente lugar para acampar en el cauce de un rio seco cercano.
Medio lúgubre, pero nos alejamos lo suficiente para respetar la paz de los difuntos. Armamos un flor de campamento de varias carpas y compartimos en el medio de la nada, una cena y un fogón increíble con amigos.
También compartimos una pila de botellas…
Populoso campamentoMás del campamentoDisco a fullAlgo nos tomamos…Postre de ananá al discoHacía bastante frio (Pablo no cuenta)Amigos al calor del fogón